Jueces
Inmediatamente después del libro de Josué, se sitúa en el Antiguo Testamento el libro de los Jueces, uno de los libros históricos de la Biblia. Aunque atribuido tradicionalmente a Samuel, el último de los jueces, los especialistas consideran que su proceso de gestación fue más complejo, recopilando las antiguas tradiciones orales en época de los reyes y dándole la forma definitiva tras el exilio de Babilonia.
Su relato comienza tras la muerte de Josué, con la consolidación de la conquista de la tierra prometida y la difícil relación con los pueblos sometidos que les hizo caer, una y otra vez, en la idolatría.
Ante el riesgo de disolución, Dios les suscita la figura de unos jueces que más que unos jefes políticos fueron los encargados de recordar la antigua alianza, manteniendo la fidelidad a la misma. A lo largo del libro se informa del período comprendido entre el primer juez, Otoniel, y Samuel que fue el último antes de la implantación de la monarquía que contribuyó definitivamente a la consolidación de la nación.
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