Incensario
Es un brasero de pequeño tamaño, con su correspondiente tapa, que se desliza por las cadenas que sirven para sostenerlo, de uso litúrgico en ceremonias solemnes.
Quemar incienso es una práctica habitual en la mayor de las religiones que fue adoptada por la iglesia, al término de las persecuciones, en las que muchos cristianos fueron sacrificados por negarse a cumplir un trámite tan sencillo como quemar un grano de incienso en honor del emperador o las deidades paganas.
Aunque sus elementos constitutivos han sido siempre los mismos, su forma y decoración ha ido adaptándose a los gustos del momento y, en determinadas ocasiones, han llegado a ser piezas de orfebrería de gran belleza.
Siempre han sido elaborados en metal, debido a que, en el brasero, deben mantenerse las brasas encendidas sobre las que se quemará el incienso. En muchas ocasiones eran de plata. La tapa debía ser calada para permitir el paso del humo aromático que se produce en la combustión del incienso que se conservaba en la llamada naveta.
El botafumeiro de la catedral de Santiago es un incensario de gran tamaño, pero no cumple una función estrictamente litúrgica, sino que se empleaba para aromatizar el ambiente.
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