Humildad
Es la virtud que directamente entroncada con la virtud cardinal de la Templanza, se opone al pecado capital de la Soberbia.
Mediante ella, el hombre reconoce sus propias limitaciones frente a la grandeza de Dios y le permite obrar el bien en los demás, tomando como ejemplo al propio Jesucristo que se abajó hasta límites supremos y puso especial énfasis en inculcarla a sus discípulos, a través de sus enseñanzas o de gestos tan significativos como el lavatorio de los pies en la tarde del Jueves Santo.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.