Himno Pontificio
El primer himno oficial fue compuesto por el maestro Hallmayr, director de la Banda de XLVII Regimiento de Infantería de Línea Austriaco de guarnición en los Estados Pontificios. Se interpretó, por vez primera, el 9 de junio de 1857, siendo adoptado como himno oficial.
Con ocasión del aniversario de la coronación del Papa Pío IX, el compositor francés Gounod, le había regalado una «Marcha Pontifical» que fue interpretada, por vez primera, el 11 de abril de 1869.
Muchos años después, el Papa Pío XII decidió adoptar como Himno Pontificio esa Marcha Pontifical de Gounod, sustituyendo al Himno de Hallmayr que le parecía inadecuado para la época.
El nuevo himno fue interpretado el 24 de diciembre de 1949 y, desde entonces, es el himno oficial de la Santa Sede, aunque no ha desplazado por completo al antiguo.
Dispone de dos letras, la que escribió en italiano Monseñor Antonio Allegra, con ocasión de su adopción oficial, cuyo texto es el siguiente:
Roma inmortal, ciudad de mártires y santos,
Inmortal Roma, acepta nuestras alabanzas.
¡Gloria en los cielos a Dios nuestro Señor
Y paz a los hombres que aman a Cristo!
A ti venimos, Pastor angélico,
En ti vemos al manso redentor.
Tu eres el santo heredero de nuestra Fe,
Tu eres el consuelo y refugio de aquéllos
que creen y luchan
Fuerza y terror no prevalecerán,
Pero la verdad y el amor reinarán
Y otra escrita en latín por Monseñor Raffaelo Lavagna, cuya traducción al español es la siguiente:
Salve, Oh Roma!
Eterna morada de recuerdos;
Mil salmos y mil altares
Cantan tus alabanzas.
CORO:
Ciudad de los Apóstoles,
Madre y guía de los elegidos,
Luz de las naciones
Y esperanza del mundo!
¡Salve, Oh Roma!
Tu luz nunca se apagará;
El esplendor de tu belleza
Dispersa el odio y la vergüenza.
Repite el Coro
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