Herejía
La palabra herejía procede del griego heresis que significa «elección», aunque en el Nuevo Testamento se utiliza con el sentido negativo de «división». El Código de Derecho Canónico la define como la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma.
Frente a la apostasía que es el rechazo total de la Fe cristiana, la herejía afecta a una parte de la verdad revelada por Dios y propuesta auténticamente como tal por la Iglesia.
Es un pecado contra la fe, de suma gravedad, y como tal en el vigente Código se especifica que incurren en excomunión latae sententiae y si el hereje es clérigo puede ser castigado además con otras penas, como la prohibición o mandato de residir en un determinado lugar o territorio; la privación de la potestad, oficio, cargo, derecho, privilegio, facultad, gracia, título o distintivo, aun meramente honorífico; la prohibición de ejercer los actos anteriores en un lugar determinado o fuera de un lugar determinado; el traslado penal a otro oficio; y en caso de contumacia la expulsión del estado clerical. La remisión de la excomunión que inicialmente quedaba reservada al Sumo Pontífice, ahora es competencia del Ordinario del lugar.
El problema que se plantea es determinar el momento en el que se incurre en herejía, dado que para algunos autores se requiere la intervención previa de la autoridad eclesiástica, respecto al carácter herético de las propuestas formuladas.
Desde los inicios de la Iglesia han sido numerosas las herejías suscitadas en torno a la interpretación del dogma que provocaron constantes rupturas en su unidad y ya el Concilio de Nicea definió como heréticas todas las doctrinas opuestas a la enseñanza oficial de la Iglesia, por ser la única en la que reside la capacidad para definir un dogma.
Las herejías pueden hacer referencia tanto a cuestiones doctrinales como disciplinares. La creación de la Inquisición romana, en 1231, respondía al deseo de combatir la proliferación de opiniones contrarias a la verdad revelada, contenida en las Sagradas Escrituras y en la Tradición.
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