Hábito piano
Tras la pérdida de los Estados Pontificios y su regreso del destierro de Gaeta, el Papa Pío IX, con el fin de adaptarse a la nueva situación provocada en Roma, en donde quedó recluido en la Ciudad del Vaticano, decidió limitar la pompa y esplendor de los trajes utilizados, tanto por los eclesiásticos como por los altos dignatarios de la Corte Pontificia, que ya se habían enfrentado con problemas a la hora de circular por las calles vistiendo a la usanza tradicional.
Por ello, mediante el Decreto Firma permanente, promulgó en 1851, la nueva regulación por la que debía regirse la indumentaria a utilizar en todas aquellas ocasiones de especial relevancia que no fueran actos litúrgicos. Por ello, fue conocida con el nombre de «hábito piano», en referencia al Pontífice.
Prácticamente esas normas han permanecido inalterables hasta nuestros días y en ellas se establecía que los cardenales utilizarían sotana negra de lana, sin cola, con ojales, botones y forros de color rojo; faja de seda «moiré» de color rojo, sin forro, y borlas de seda del mismo color; alzacuello y medias de color rojo; ferraiolo de seda «moiré» de color rojo, sin forro y en invierno mantellone de lana, rojo o morado, según el tiempo litúrgico; anillo y cruz pectoral; solideo de color rojo; y capelo negro con los cordones y borlas de color rojo, entrelazado con oro.
En el caso de los obispos, sotana negra de lana, sin cola, con ojales, botones y foros de color rojo carmín; faja de seda, nunca «moiré», de color morado, con borlas de seda del mismo color; ferraiolo de seda morado, sin forro ni ornamentación y en invierno mantellone de lana; alzacuello y medias de color morado; anillo y cruz pectoral; solideo de color morado, fabricado en lana y nunca de seda; y capelo negro con cordones y borlas de color verde.
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