Fumata blanca
En el transcurso de un cónclave, para anunciar el resultado de las votaciones, existe una estufa en la capilla Sixtina, cuya chimenea sobresale en el tejado de la misma. En ella se queman, al final de cada votación las papeletas y las notas de los escrutadores.
Si el resultado es negativo, se añade paja húmeda con el fin de que la combustión sea incompleta y el humo resultante resulte de color negro. Pero, si ha salido elegido un nuevo Papa, se queman con paja seca, dando como resultado esa «fumata blanca» tan esperada por toda la Cristiandad. Comoquiera que el sistema es sumamente inseguro y fuente de numerosos errores, en los últimos cónclaves se utilizaron aditivos químicos, aunque el resultado tampoco fue el esperado.
La expresión «fumata blanca» ha pasado al lenguaje popular para referirse al resultado favorable de cualquier decisión complicada.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.