Fortaleza
Es una de las cuatro virtudes cardinales, junto con la prudencia, justicia y templanza.
Se trata también de una virtud humana que, como resaltaba San Juan Pablo II en una de sus catequesis (15 de noviembre de 1978) está presente en muchos hombres y mujeres de nuestro mundo que afrontan con valentía los riesgos y peligros inherentes a su profesión o aquellos otros que llevan a cabo una acción que podemos calificar de heroica.
Pero, en el caso del cristiano, la acción del Espíritu Santo le permite vencer los obstáculos que le impiden la práctica del bien en el camino de la perfección, dominando sus pasiones y resistiéndose con firmeza a la tentación del mal.
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