Filioque
Expresión latina que significa «y del Hijo», en alusión al Misterio de la Santísima Trinidad cuya definición fue objeto de numerosas controversias que dieron lugar a diferentes herejías, como el arrianismo que negaba la divinidad de la Segunda Persona. En otros casos, el problema se centraba en el Espíritu Santo, bien por negar la divinidad del mismo, como defendía Macedonio de Constantinopla, o por la procedencia de esta Tercera Persona.
El año 381, el Concilio Ecuménico de Constantinopla condenó todas estas herejías definiendo como verdad dogmática la expresión «Credo in Spiritum Sanctum qui ex Patre per Filium procedit». Pero, posteriormente, para resaltar con mayor precisión que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, se sustituyó el «per Filium» por «filioque», fórmula que ha llegado hasta nuestros días en el Símbolo Niceno Constaninopolitano aunque, como se ha señalado, con la modificación posterior del «filioque».
El cambio fue rechazado por la Iglesia Ortodoxa, siendo una de las razones, pero no la única, que dio lugar al Cisma de Oriente, sin que haya podido restablecerse la unidad hasta ahora.
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