Feria
Originalmente, la palabra «feria» se aplicaba a los días festivos pero, posteriormente pasó a denominar a los restantes de la semana. Así sucede, por ejemplo, en el idioma portugués.
Dentro de la iglesia se distinguía entre «ferias mayores», «ferias menores» y «ferias mayores privilegiadas». Eran ferias mayores los días correspondientes al tiempo de Adviento, al de Cuaresma, a los días de témporas y a los de rogativas. El resto eran ferias menores, salvo el Miércoles de Ceniza y los tres primeros días de la Semana Santa que eran fiestas mayores privilegiadas.
Fundamentalmente, la diferencia radicaba en que la celebración de las ferias mayores excluía la de cualquiera otra, como la de un Santo.
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