Estola
Más que una vestidura, ha sido considerada insignia litúrgica, aunque su uso está íntimamente vinculado a los ornamentos utilizados en las celebraciones.
Tiene forma de banda estrecha y su uso queda restringido, exclusivamente, a los ministros ordenados. En la actualidad, la forma de la banda es recta, aunque en el pasado se ensanchaba en sus extremos y llevaba sendas cruces en ellos.
Su origen se remonta a los primeros tiempos del Cristianismo y se prohibía, como ahora, a los sacerdotes oficiar la Eucaristía sin llevarla.
Es del mismo color que la casulla y se usa sobre el alba. Tradicionalmente, los obispos, que han recibido la plenitud del Orden, la dejaban caer a ambos lados del cuello, mientras que los presbíteros, tras colocarla en sobre el cuello, la cruzaban en el pecho, sujetándola con el cíngulo. Los diáconos la llevan sobre el hombro izquierdo y la fijan en la cintura, a la derecha. En el caso de que el sacerdote vista sobrepelliz puede llevarla colgada del cuello, ya que, en esos casos, no se utiliza cíngulo.
Se ha querido ver en este ornamento una representación de la soga que echaron al cuello del Señor mientras era conducido al Calvario. Estola significa vestido y, por lo tanto, además de ese yugo que le une a Cristo, quiere simbolizar la vestidura de la Gracia Santificante y, al imponérsela, reza: «Devuélveme, Señor, la estola de la inmortalidad, que perdí con la prevaricación del primer padre, y aun cuando me acerque, sin ser digno, a celebrar tus sagrados misterios, haz que merezca el gozo sempiterno».
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