Entendimiento
Siguiendo la doctrina aristotélica, los antiguos catecismos, explicaban que el alma humana tenía tres «potencias» que eran: Memoria, Entendimiento y Voluntad. En ellos, el entendimiento era un don de Dios para conocerle y pensar en Él.
En definitiva, nos ilumina para aceptar las verdades reveladas y nos permite escrutar las profundidades de Dios, gracias a lo cual, además de participar, tanto en el conocimiento divino como en el de la Creación, podemos acceder a una mayor intimidad con el propio Creador.
La alusión a las «potencias del alma» ha caído en desuso, aunque el actual Catecismo de la Iglesia Católica les dedica un breve epígrafe (1705), pero mencionando exclusivamente al entendimiento y a la voluntad, posiblemente porque la memoria es considerada una actividad con soporte físico en los complejos mecanismos del cerebro humano, sobre cuyo conocimiento se ha experimentado un avance sustancial.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.