Eminentísimo
Es el tratamiento honorífico que corresponde a los cardenales, grado superlativo del de «eminencia» que era el que se daba en la antigüedad a los Reyes de Francia, a los tres arzobispos electores del Sacro Imperio Romano y al Gran Maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta. Responde a un privilegio concedido por el Papa Urbano VI a los miembros del colegio cardenalicio que, hasta ese momento, recibían el tratamiento de «Ilustrísimo».
La forma de mencionar a un cardenal es: «Eminentísimo y Reverendísimo Señor (nombre de pila del mismo), de la Santa y Romana Iglesia cardenal (apellidos)». Este uso perdura y se hace patente en el momento en el que el cardenal protodiácono, anuncia el nombre del que acaba de ser elegido Papa, tras la celebración de un cónclave.
Al dirigirse a un cardenal se emplea «Su eminencia». En el caso del Gran Maestre de la Orden de Malta el tratamiento es el de «Su Alteza Eminentísima», como soberano que es de una institución reconocida como «quasi estado» por el Derecho Internacional.
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