Domingo de laetare
Al igual que sucedía en Adviento con el «domingo de gaudete», durante el tiempo litúrgico de Cuaresma, el cuarto domingo representa una pausa en el rigor penitencial como anticipo de la alegría de la Pascua.
El nombre procede de las primeras palabras del Introito de su Misa: «Laetare Jerusalem», «Alégrate Jerusalén».
También se reemplaza el color morado de los ornamentos litúrgicos por el rosa y pueden colocarse flores en el altar y utilizar el órgano.
Este domingo es cuando el Papa bendice la Rosa de Oro, la más importante distinción que otorga y la elección del día no es casual. Era en esta fecha en la que la primavera se ha abierto paso entre los rigores del invierno cuando los cristianos de los primeros siglos tenían la costumbre de intercambiarse rosas.
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