Domingo
En la liturgia cristiana es el primer día de la semana, consagrado al Señor, algo muy distinto de la apreciación general cuando se ha instaurado el concepto de «fin de semana».
Viene a ser el equivalente al sábado de la ley mosaica que guarda con especial rigor la religión judía, por prescripción divina, en recuerdo de la Creación y de ese séptimo día en el que, según el relato del Génesis, descansó Dios al darle término.
El Cristianismo, desde sus orígenes, lo sustituyó por el domingo, con una orientación diferente, pues aunque también responde a la necesidad de dar culto a Dios de una manera especial, guarda relación con el misterio de la Resurrección pues fue, en ese día, cuando tuvo lugar.
Vinculada a su celebración está uno de los Mandamientos de la Iglesia que establece el precepto dominical u obligación para todos los fieles de asistir al Santo Sacrificio de la Misa, así como no realizar trabajos manuales, los que antaño se llamaban serviles.
Hay algunos domingos que son conocidos por denominaciones específicas a los que nos referimos a continuación.
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