Depósito de la fe
Es el contenido de la Revelación que en la Sagrada Escritura fue confiado por Dios a los apóstoles, para que lo transmitieran, bajo la inspiración del Espíritu Santo, a través de la predicación y por escrito, a todas las generaciones hasta el retorno glorioso de Cristo.
La Iglesia, continuadora de la misión apostólica, considera que la Sagrada Escritura y la Tradición constituyen un único depósito sagrado de la palabra de Dios, en el cual, como en un espejo, contempla a Dios fuente de todas las riquezas.
Como afirmaba la Constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II, el pueblo cristiano, fiel a dicho depósito y unido a sus pastores, persevera siempre en la doctrina apostólica y en la unión, en la Eucaristía y la oración, practicando y profesando la fe recibida.
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