Delegado Apostólico
En el pasado los delegados apostólicos constituían el tercer nivel entre los legados designados por el Papa, con carácter temporal, para actuar como representantes diplomáticos ante determinados Estados. El primer nivel era el de nuncio, seguido por el de internuncio. Ahora se distingue entre nuncios y pronuncios, dentro de los Legados del Romano Pontífice.
Benedicto XVI suprimió la categoría de delegados apostólicos, reservando esta denominación para aquellos representantes que, sin carácter diplomático, eran nombrados para atender asuntos de carácter exclusivamente eclesiástico.
Siguiendo este criterio, en la actualidad un delegado apostólico es el enviado del Papa ante una Iglesia particular, sin rango diplomático, aunque algunos países lo conceden por cortesía.
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