Cristiano
Nombre con el que se conoce a los seguidores de Cristo, y en el que se engloban no solo los católicos, sino también los anglicanos, protestantes y ortodoxos.
En los Hechos de los Apóstoles se menciona expresamente que fue en la ciudad de Antioquía donde por primera vez se utilizó la palabra «cristiano». La Buena Nueva llegó a esa localidad, tras la dispersión de muchos discípulos, después de la muerte del protomártir San Esteban. Algunos de ellos, naturales de Chipre y de Cirene, que habían abrazado la nueva fe, comenzaron a anunciarla entre los griegos residentes en Antioquía, logrando gran número de prosélitos, por lo que desde Jerusalén enviaron a San Bernabé, el cual logró bautizar a una multitud considerable, marchando después hasta Tarso, en busca de San Pablo que ejerció su ministerio pastoral en dicha ciudad durante un año.
Probablemente, la denominación partió de los paganos y en todo el Nuevo Testamento sólo aparece en tres ocasiones, dos de ellas en los Hechos de los Apóstoles, la ya citada y la otra en boca del rey Agripa, ante el que compareció San Pablo cuando ya había sido detenido y al que expuso lo infundado de las acusaciones de las que era objeto por parte de los judíos. Ante sus palabras, Agripa contestó «Por poco me convences para que me haga cristiano» y debió quedar impresionado pues comentó al gobernador romano Poncio Festo que Pablo podría ser puesto en libertad si no hubiera apelado al César.
La tercera ocasión en la que aparece es en el texto de la I Carta de San Pedro y aquí es curioso que se indica que «si alguno es perseguido por ser cristiano, no se avergüence, sino que dé gloria a Dios por este nombre», de lo cual parece deducirse que el término ya había sido asumido, a pesar de que inicialmente hubiera podido tener un sentido peyorativo.
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