Coto redondo
En el ámbito civil, se denominaba «coto redondo» al conjunto de propiedades rústicas de una misma persona que, entre sus límites, no incluyera ninguna finca perteneciente a otra persona. El propietario del coto no ejercía jurisdicción sobre el mismo, dado que no se trataba de un señorío que le hubiera sido conferido.
En el ámbito eclesiástico también se menciona a veces esta expresión y el caso más relevante aparece en el Concordato suscrito entre la Santa Sede y el Reino de España, de 1851, en el que para dar solución al problema planteado con las Órdenes Militares, se dispuso la creación de una «nueva demarcación eclesiástica constituida por un determinado número de pueblos que formen coto redondo», con la denominación de Priorato de las Órdenes Militares que, finalmente, comprendió toda la provincia de Ciudad Real.
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