Coronación papal
Hasta épocas relativamente recientes, tras la elección de un Papa se procedía a su solemne coronación en el transcurso de un acto que, en el transcurso del tiempo, tuvo lugar en diversos escenarios: primero en la basílica de San Juan de Letrán, más tarde en la capilla Sixtina y finalmente en el interior de la basílica de San Pedro o en el bacón exterior de la logia de la misma.
El simbolismo de la ceremonia guardaba relación con el poder temporal del Papado, razón por la cual ha caído en desuso, siendo San Pablo VI el último Papa en ser coronado.
Un cardenal diácono le retiraba la mitra y un diácono colocaba sobre su cabeza la tiara con las tres coronas simbólicas, rematada por el globo, mientras el pueblo cantaba el Kyrie eleison.
La ceremonia de la coronación ha sido sustituida por la Misa de Inauguración del Pontificado.
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