Conventuales
Tras la reforma emprendida en la Orden de Frailes Menores, más conocidos como franciscanos, en alusión a su fundación por San Francisco de Asís en 1209, con el propósito de retomar el ideal de pobreza que había constituido uno de los carismas de sus primeros tiempos, hubo algunos miembros de la misma que no quisieron sumarse a esa renovación, siendo conocidos con el sobrenombre de conventuales, en contraposición al de observantes que se aplicaba a los reformados.
Los enfrentamientos entre unos y otros fueron numerosos, aunque finalmente se impusieron los observantes, como ocurrió en España de donde desaparecieron los conventuales.
Posteriormente surgieron nuevos movimientos reformadores que dieron lugar a otras ramas de la primitiva orden, hasta que el Papa León XIII ordenó que se reunificasen, lo que se llevó a cabo en la primera mitad del siglo XX, salvo en el caso de los capuchinos, y de los frailes menores conventuales que habían subsistido en Italia.
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