Consejo para la Economía
También denominado «Consejo de Asuntos Económicos» fue creado por el Papa Francisco, mediante el Motu Proprio Fidelis dispensator et prudens, de 24 de febrero de 2014, para la constitución de una nueva estructura de coordinación de los asuntos económicos y administrativos de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano. Sus estatutos fueron aprobados el 22 de febrero de 2015.
Su misión es la de supervisar la gestión económica y vigilar las estructuras y actividades administrativas y financieras de los Dicasterios de la Curia Romana, así como de las instituciones relacionadas con la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano.
Está compuesto por quince miembros, ocho de los cuales son elegidos entre cardenales y obispos, buscando en su proporcionalidad el carácter universal de la Iglesia. Los siete restantes se eligen entre expertos laicos, con competencia financiera y reconocida profesionalidad. Todos ellos designados por un período de cinco años.
Lo preside un Cardenal Coordinador, elegido por el Papa, asistido por un Vice Coordinador, también elegido por el Papa entre los miembros del Consejo.
A las reuniones del Consejo pueden asistir el Secretario de Estado y el Prefecto de la Secretaría para la Economía, aunque sin voto.
El Consejo propone a la aprobación del Papa actuaciones y normas que aseguren la tutela de los bienes, la reducción de los riesgos financieros e institucionales, la gestión prudente y eficaz de los recursos humanos, financieros y materiales, y el cumplimiento de los presupuestos y balances de los entes sobre los que compete la vigilancia.
También examina las propuestas de la Secretaría para la Economía, y le dirige indicaciones para la realización de las tareas señaladas anteriormente. Recibe, asimismo los informes del Auditor General, pudiendo recabar la realización de aquellos otros que estime necesario.
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