Columna de la Flagelación
En el transcurso de su Pasión, Jesucristo fue sometido al tormento de la Flagelación que con carácter preceptivo era aplicado a todos los condenados a morir en la cruz. Para ello eran atados a una columna y azotados con unos látigos de varias cuerdas rematados por bolas metálicas. Era sumamente duro y los reos quedaban completamente desfigurados, probablemente para acortar el período en el que debían permanecer en la cruz, no siendo infrecuente que murieran en el transcurso del mismo.
La tradición asegura que esa columna se conservó como reliquia, pero su historia ulterior es compleja dado que se confundió la columna del pretorio en la que fue flagelado con otra del palacio de Caifás a la que también fue atado, antes de ser interrogado por el Sanedrín.
La columna del pretorio fue dividida en dos partes; una se conservó en la basílica del Santo Sepulcro y la otra en el Cenáculo. La del palacio de Caifás también se dividió en dos partes; una fue llevada al Cenáculo y la otra permaneció en la iglesia de San Pedro levantada en el palacio, para recordar las negaciones del apóstol, de donde terminó desapareciendo, mientras que la parte que estaba en el Cenáculo fue triturada por los musulmanes en 1537. Pocos años después, fray Bonifacio de Ragusa, entonces Custodio de Tierra Santa, envió algunos de esos fragmentos al Papa Pablo IV y a varios soberanos, a la vez que les solicitaba ayuda para la restauración de los Santos Lugares que estaba impulsando.
En la actualidad se venera en la basílica del Santo Sepulcro un fragmento de 75 centímetros de la que probablemente fue la columna del pretorio, mientras que en la basílica de Santa Práxedes y Santa Pudencia de Roma se venera otro fragmento de 63 centímetros en el interior de un relicario de bronce, que fue llevado allí por el cardenal Giovanni Colonna, en 1223, que según opinión generalizada perteneció a la del palacio de Caifás, la cual recibe la denominación de Santa Columna.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.