Colores litúrgicos
Para subrayar los distintos tiempos que constituyen el año litúrgico, la Iglesia utiliza distintos colores en los ornamentos de sus celebraciones.
El color blanco que significa alegría y pureza se emplea en el tiempo de Navidad y en el de Pascua. También el Jueves Santo y en la solemnidad de Todos los Santos.
El color verde que quiere indicar esperanza es el empleado en el tiempo ordinario.
El color morado como expresión de penitencia es el propio del tiempo de Adviento y de la Cuaresma. Tras las últimas reformas litúrgicas ha reemplazado al negro en los momentos en los que se utilizaba.
El color rojo propio del Espíritu Santo y expresión del martirio se emplea en la solemnidad de Pentecostés y en las fiestas de los santos mártires.
El negro, color tradicional de luto, era empleado el día de Viernes Santo, en la Fiesta de Difuntos y en las exequias. Ha sido sustituido por el morado.
Junto a estos colores se emplea asimismo el color azul en la solemnidad de la Inmaculada Concepción y el color rosa el domingo de laetare del tiempo de Cuaresma y el domingo de gaudete del tiempo de Adviento.
Los ornamentos que modifican su color son la casulla, la dalmática y la capa pluvial. Además, también lo adoptan la bolsa de los corporales y la palia. Antiguamente, era frecuente utilizarlos en el conopeo que cubría el sagrario. Ahora, se suelen emplear para el paño que se coloca en el ambón.
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