Cofradía sacramental
Reciben este nombre aquellas cofradías cuyo fin primordial es la promoción del culto al Santísimo Sacramento.
Se suele afirmar que la primera cofradía eucarística fue la Compañía del Sacratísimo Cuerpo de Cristo, fundada por el franciscano Cherubino di Spoleto y Bernardo Tomitano en Parma, hacia 1484. También fue de fundación franciscana la creada en la iglesia de San Lorenzo en Dámaso de Roma. Su fin era acompañar al Santísimo en los viáticos, portando sus miembros un cirio en la mano.
La cofradía romana contó con el decidido apoyo de Dª. Teresa Enríquez (1450-1529), hija del Almirante de Castilla D. Alonso II Enríquez y prima del rey Fernando el Católico, conocida con el sobrenombre de la «Loca del Sacramento», por su extraordinaria devoción eucarística, que le llevó a obtener del Papa Julio II una bula de 12 de septiembre de 1508, por la que se concedió el privilegio de instituir cofradías sacramentales por toda la Cristiandad.
El culto al Santísimo Sacramento adquirió especial importancia tras el Concilio de Trento y el Papa Pablo III, por la bula Dominus noster, de 30 de noviembre de 1539, instituyó como archicofradía, a la cofradía del Santísimo Sacramento que el dominico Tomás Stella había fundado en la iglesia de Santa María sopra Minerva de Roma. A ella se fueron agregando numerosas cofradías de todo el mundo, quedando asociado el nombre de «Minerva» a las mismas, así como a los cultos y procesiones que promovían.
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