Clericalismo
Es la doctrina que defiende la supremacía del poder religioso sobre el poder civil, aspirando de hecho a la instauración de una teocracia, en la que la religión inspire las normas del Estado y la conducta de los ciudadanos.
El término, en realidad, alude a la influencia que pretende alcanzar el clero en ese sistema, aunque por encima de los beneficios que del mismo pudieran obtener subyace el concepto de que las leyes han de estar inspiradas y basadas en los preceptos morales de la religión.
En la actualidad existen regímenes teocráticos y personas que aspiran, incluso por medio de la violencia a reemplazar las leyes civiles por la ley religiosa. Pero en Occidente existe una clara separación entre ambas, al menos desde el siglo XIX.
Sin embargo, no siempre ha sido así, dado que la Iglesia defendió durante ciertos períodos su supremacía sobre el poder civil, a pesar de que el propio Jesucristo había manifestado la distinción entre ambos y su compatibilidad cuando señaló: «Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios».
El surgimiento de los estados liberales hizo posible una clara distinción que, en ocasiones, estuvo impregnada de un evidente anticlericalismo, lo que propició en épocas no muy lejanas la aparición de corrientes que propugnaban un retorno a posiciones anteriores que incluso fueron uno de los factores desencadenantes de determinados conflictos.
Pero, frente a la posición de quienes pretenden restringir la religión al ámbito privado, la Iglesia ha sostenido la conveniencia de una clara acción de los católicos en la vida pública, bien a través de partidos inspirados en la doctrina cristiana, o mediante el testimonio de su comportamiento individual en los puestos de responsabilidad para los que hayan sido elegidos o en el ejercicio de su profesión.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.