Catacumbas
Son los subterráneos excavados por los primeros cristianos, en torno a la ciudad de Roma, para enterrar a sus muertos, a partir del siglo II.
La primera vez que se utilizó este nombre fue para designar a la cripta del cementerio de San Calixto y, por extensión, se usó para los numerosos lugares de enterramiento que existieron, con estas características.
Son más de 60, cuyos nombres guardan relación con el propietario del terreno donde se excavaron, del lugar donde estaban situadas, o con los mártires más importantes que en ellas fueron enterrados.
Las catacumbas, además de servir de enterramiento, fueron lugar de culto y veneración de los mártires, aunque se ha mitificado en exceso el significado litúrgico de estos espacios que se circunscribió a los momentos de persecución, en los que, esporádicamente, fueron, asimismo, lugar de refugio.
Están constituidas por una compleja red de galerías en las que están excavadas los loculi y arcosolios, existiendo ensanchamientos conocidos con el nombre de cubicula.
En estos lugares se conservan las muestras más primitivas del arte cristiano, en forma de representaciones pictóricas relacionadas con el Antiguo Testamento o con la simbología que introduce el Cristianismo.
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