Castidad
Es una virtud definida por el Catecismo de la Iglesia Católica como la integración lograda de la sexualidad en la persona y, por ello, la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual.
Forma parte de la templanza, una de las cuatro virtudes cardinales, y puede ser perfecta cuando excluye toda inclinación a los placeres carnales o imperfecta cuando afecta, exclusivamente, a los ilícitos.
Por la castidad el hombre controla sus pasiones, tras un aprendizaje del dominio de sí mismo para lo que debe poner los medios necesarios a lo largo de toda su vida.
La castidad, como consejo evangélico que es signo del mundo futuro y fuente de una fecundidad más abundante en un corazón no dividido, es asumida, mediante voto solemne, por los miembros de los institutos religiosos, junto con la obediencia y la pobreza.
Los presbíteros, antes de ser admitidos al diaconado, asumen públicamente la obligación del celibato, pero no emiten voto de castidad, lo que les diferencia de los religiosos.
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