Capítulo conventual
Desde la antigüedad, era habitual que los monjes de un monasterio se reunieran para la lectura de la Sagrada Escritura o un capítulo de su regla respectiva. Pronto dispusieron de una estancia adecuada para ello que se llamó sala capitular.
Más tarde, en estas reuniones celebradas semanalmente se trataban otros asuntos que afectaban al gobierno de la casa y, en ellas, el superior imponía las penas y correctivos correspondientes a las penas confesadas públicamente por los miembros de la comunidad.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.