Canónigo
Con este nombre se designa habitualmente al clérigo que forma parte del cabildo de una catedral o colegiata.
Surgieron en época muy temprana para mejorar el nivel espiritual del clero, constituyendo en torno a los obispos un grupo de sacerdotes que vivían, de acuerdo con una regla. El nombre de canónigos se hace derivar del canon o matrícula de los mismos. Todos ellos eran, en su origen, canónigos regulares que vivían en comunidad, de acuerdo con la regla de San Agustín, y se reunían para rezar el oficio divino en las distintas horas canónicas y, dos veces al día, un capítulo de la regla, de donde procede el nombre de capitulares con el que también se les conocía.
Más tarde aparecieron los canónigos seculares que ya no vivían en comunidad y, bajo la presidencia de un Deán, constituían los cabildos catedralicios y actuaban como consejo asesor del obispo.
Los canónigos eran designados por el Papa, aunque esta facultad la delegaba en el Ordinario del lugar. A lo largo de la vida de las distintas iglesias particulares hubo numerosas concesiones, en virtud de las cuales la facultad de nombrar algunos canónigos recayó en los monarcas, aunque la institución y canónica colación correspondía siempre al obispo.
Cada cabildo tenía un número fijo de canónigos numerarios o titulares, aunque pueden existir supernumerarios en sus distintas categorías.
Hasta el Concilio de Trento, para obtener una canonjía bastaba tener 14 años de edad y no era necesario estar ordenado. Después se elevo la edad a 22 años y 25 cuando llevaban anejo la cura de almas. Los canónigos podían ser subdiáconos, diáconos, presbíteros e, incluso, prelados como era el caso de los obispos auxiliares. En España, sin embargo, la costumbre obligaba a que todos fueran presbíteros y mayores de 25 años.
Dentro de los canónigos, los había simples, dignidades, personados y de oficio. Las canonjías de oficio se proveían por oposición.
En todos los casos, al ser nombrados debían efectuar la profesión de fe y prestar reverencia a su obispo.
Entre sus obligaciones la más importante era la de asistir al coro, para el rezo del Oficio Divino, y a los correspondientes Capítulos, así como a determinadas ceremonias que se celebraban en la catedral o colegiata.
Tienen el tratamiento de Ilustre o Muy Ilustre y el privilegio de usar el hábito coral. Llevan sotana negra y sobrepelliz. Sobre ellos la capa magna con los colores y características propios de cada cabildo. La borla del bonete suele ser de color rojo o morado.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.