Calvario
Este nombre está asociado al lugar donde Cristo fue crucificado. Lugar santo, por excelencia, al ser el escenario donde se consumó el gran Misterio de la Redención, el nombre corresponde a la versión latina de la Biblia, la conocida con el nombre de Vulgata.
En la versión griega, la de los Setenta, se utiliza el vocablo Golgotha que procede de la denominación judía, Gólgota, con el que era conocido el pequeño montículo al que, según los evangelios canónicos , fue conducido el Señor.
Calvario y Gólgota pueden ser traducidos por calavera. El «monte de la calavera» recibía ese nombre por cierta semejanza con un cráneo, aunque según una legendaria tradición en aquel lugar estaba sepultada la cabeza de Adán, el padre de todos los mortales, que había sido entregada por Noé a su hijo Sem y, por éste, a Melquisedec. En cualquier caso, la leyenda aparece asociada a muchas representaciones iconográficas de la Crucifixión, pues la calavera que se representa al pie de la Cruz, hace alusión a ella.
El nombre de Calvario se da, asimismo, a las representaciones de la muerte del Señor en las que, generalmente, figura Cristo Crucificado teniendo a su lado a la Virgen María y al discípulo predilecto, San Juan Evangelista. Estos calvarios pintados, en bajorrelieve o formados por imágenes de bulto, solían figurar en el ático de todos los retablos.
Calvarios son, también, el conjunto de tres cruces, de piedra u otros materiales, a veces ricamente labradas, que se colocaban sobre montículos próximos a las ciudades y eran el lugar donde terminaba el recorrido del Vía Crucis que, en Cuaresma y Semana Santa, congregaban a un elevado número de fieles. La cruz central suele ser de mayor tamaño y recuerda a la que murió Cristo, mientras que las otras, de menor tamaño, corresponden a las de los ladrones entre los que, según el relato evangélico, fue crucificado.
Frecuentemente, en lugar de las cruces, se solía levantar una pequeña capilla que recibía el nombre de Calvario, de las que se conservan, todavía, muchos ejemplos.
En otros lugares se da el nombre de «calvario» a los crucifijos, de bellísima factura en algunos casos, situados a la vera de un camino o a la entrada de las poblaciones. En España equivalen a las llamadas «Cruces de término» o a los «cruceiros» gallegos.
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