Botafumeiro
Gran incensario utilizado en la catedral de Santiago de Compostela, en las grandes solemnidades litúrgicas, habiéndose convertido en uno de los atractivos turísticos de la ciudad.
Suele afirmarse que su uso se introdujo en época medieval, para purificar el aire viciado por las grandes concentraciones de peregrinos que se daban cita en la catedral compostelana. Sin embargo, está documentado que fue el monarca Luis XI de Francia quien donó un gran incensario de plata de características similares al actual, robado por los franceses durante la Guerra de la Independencia.
Para reemplazarlo, se fabricó otro de hierro que fue empleado hasta 1851. El actual, de 1,50 m de altura, es de latón plateado y pesa 53 kg. Se cuelga de un armazón de hierro que se apoya en las pechinas de la cúpula de la nave central y seis tiraboleiros, por medio de una gruesa maroma de esparto, lo hacen balancear por el crucero, hasta alcanzar 20 m de altura y una velocidad próxima a los 70 km.
Los visitantes contemplan atónitos este singular espectáculo que se inicia con el transporte del botafumeiro, suspendido de una recia vara de madera, hasta el centro del crucero, donde es amarrado, y finaliza con el frenado que lleva a cabo uno de los tiraboleiros, lanzándose sobre él, cuando reduce la velocidad para detenerlo por completo.
Fuera de las grandes fiestas y de otros momentos en los que puede verse en funcionamiento, el botafumeiro es reemplazado por otro de menor tamaño que es conocido con el nombre de la «alcachofa».
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