Blasfemia
Es uno de los pecados contra el segundo mandamiento. Incurren en él quienes, interiormente o de forma explícita, pronuncian contra Dios palabras de odio, de reproche o de desafío. En definitiva, es una injuria a Dios, mediante expresiones en las que se le falta al respeto debido.
Cometen, asimismo, el pecado de blasfemia quienes pronuncian palabras contra la Iglesia, los santos o las cosas sagradas.
Es también un proceder blasfemo el recurrir al nombre de Dios para justificar prácticas criminales, reducir pueblos a la servidumbre, torturar o dar muerte a una persona.
En todos los casos estamos ante un abuso del nombre de Dios, prohibido por el segundo mandamiento.
La blasfemia es un pecado de especial gravedad y, hasta épocas recientes, era un delito castigado por el Código Penal.
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