Bendición urbi et orbi
Es la solemne bendición apostólica que el Sumo Pontífice imparte personalmente en las grandes solemnidades de la Iglesia. La expresión «urbi et orbi» quiere decir: «Para la ciudad y para el mundo» y ya era utilizada por los antiguos emperadores romanos al comienzo de sus edictos.
Era costumbre que el Papa impartiera esta bendición cuatro veces al año, en diferentes escenarios. En la basílica de San Pedro lo hacía el día de Jueves Santo y el de la festividad de San Pedro y San Pablo. En San Juan de Letrán la impartía el día de la Ascensión y en la basílica de Santa María la Mayor el día de la Asunción. Además, los días de su coronación y de su entronización y con ocasión del Año Santo y de otros grandes acontecimientos.
En la actualidad, lo hace cuando, tras la terminación del cónclave, se asoma por vez primera a la gran logia central de la basílica de San Pedro. Asimismo, la imparte en dos ocasiones señaladas: En la mañana del Domingo de Pascua y en la del Día de Navidad, acontecimientos que son televisados a todo el mundo.
Como bendición apostólica que es, confiere indulgencia plenaria a todos los presentes que cumplan las condiciones requeridas. Pío XII concedió este privilegio a todos los que la escuchasen a través de la radio y, posteriormente, se extendió a quienes siguieran su retransmisión por televisión.
La fórmula de esta especial bendición es la siguiente:
«Sancti Apostoli Petrus et Paulus, de quórum potestate et auctoritate confidimus, ipsi intercedam pro nobis ad Dominum». Amen.
«Precibus et meritis beatæ Mariae semper Virginis, beati Michaelis Archangeli, beati Ioannis Baptistæ et sanctorum Apostolorum Petri et Pauli et omnium Sanctorum misereatur vestri omnipotens Deus et dimissis omnibus peccatis vestris, perducat vos Iesus Christus ad vitam æternam». Amen.
«Indulgentiam, absolutionem et remissionem omnium peccatorum vestrorum, spatium verae et fructuosae penitentiæ, cor semper penitens et emendationem vitae, gratiam et consultationem sancti Spiritus et finalem perseverantiam in bonis operibus, tribuat vobis omnipotens et misericors Dominus. Amén.
A continuación el Papa imparte la triple bendición mientras canta:
«Et benedictio Dei omnipotentis, Patris et Filii et Spiritus Sancti, descendat super vos et maneat semper». Amen.
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