Auditor general
Es uno de los entes que forma parte de la estructura de coordinación de los asuntos económicos y administrativos de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano, creados por el Papa Francisco, mediante el Motu Proprio Fidelis Dispensator et Prudens, de 24 de febrero de 2014.
Nombrado por el Papa, por un período de cinco años, debe ser una persona de probada reputación, con capacidad profesional reconocida y ajena a los intereses que tiene que supervisar.
Es el encargado de revisar la gestión económica de los dicasterios de la curia romana, las instituciones relacionadas con la Santa Sede y las administraciones de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano.
En su oficina cuenta con el auxilio de dos auditores adjuntos, cuyo nombramiento también corresponde al Papa y actúa con total autonomía e independencia.
Examina la contabilidad y administración de los entes mencionados anteriormente; lleva a cabo controles especiales cuando lo considere necesario o lo pida el Consejo para la Economía; realiza las indagaciones necesarias cuanto tiene noticia de determinadas anomalías y propone a la autoridad competente las medidas apropiadas. De igual forma envía un informe a la Autoridad de Información Financiera, en los casos detectados de blanqueo de dinero y a las autoridades judiciales cuando se sospecha una actividad delictiva.
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