Atrición
A diferencia de la contrición, aunque también se la denomine contrición imperfecta, es el rechazo al pecado, aunque no como consecuencia del amor a Dios, a quien se ha ofendido, sino por el temor a la condenación eterna y a las demás penas con que es amenazado el pecador.
Por sí misma no alcanza el perdón de los pecados graves o mortales, pero dispone a obtenerlo en el Sacramento de la Penitencia, dado que la atrición también es un don de Dios y un impulso del Espíritu Santo encaminado a provocar en el alma su aversión a las faltas cometidas e inducirle al arrepentimiento.
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