Ateísmo
Aunque, en sentido estricto, es el rechazo o la negación de la existencia de Dios, el nombre de ateísmo, como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, abarca fenómenos muy diversos. Una de las formas más frecuentes es el materialismo práctico que limita sus ambiciones y aspiraciones al espacio y el tiempo, considerando al hombre como fin de sí mismo y artífice de su propia historia.
Pero otra de las formas del ateísmo contemporáneo es la que espera la liberación del hombre de una liberación económica y social, para la que la religión constituye un obstáculo.
Con frecuencia, el ateísmo se funda en una concepción falsa de la dependencia humana, llevada hasta el rechazo de toda dependencia respecto a Dios. Sin embargo, como enseña la Gaudium et Spes, «el reconocimiento de Dios no se opone en ningún modo a la dignidad del hombre, ya que esta dignidad se funda y se perfecciona en el mismo Dios».
El ateísmo se diferencia del agnosticismo en que este último prescinde de las realidades sobrenaturales por considerar que carecemos de evidencias a favor y en contra de las mismas.
El ateísmo no sólo niega la existencia de Dios, sino que con frecuencia adopta una postura militante en su contra.
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