Ascensión
Cuarenta días después de su Resurrección, Jesucristo llevó a sus apóstoles hacia Betania, y en un monte cercano, tras darles la bendición, se elevó por sí mismo a los cielos, desapareciendo de su vista.
Se refieren a ella brevemente el evangelio de San Marcos y el de San Lucas. Con más detalle aparece en el prólogo de los Hechos de los Apóstoles, donde se relata que, mientras el Señor desaparecía, se presentaron dos varones con vestiduras blancas que dijeron a los apóstoles: «Hombres de Galilea, ¿qué estáis mirando? Ese Jesús que ha sido arrebatado de entre vosotros al cielo, vendrá como lo habéis visto ir». Entonces, regresaron a Jerusalén.
La Ascensión del Señor es un dogma de fe que aparece recogido en todos los símbolos de la fe.
Muy pronto comenzó a celebrarse la festividad de la Ascensión en la iglesia de Jersusalén y, desde allí, se extendió a toda la Cristiandad. Se celebra cuarenta días después de la Pascua de Resurrección, en jueves, uno de los más importantes del calendario litúrgico con el de Jueves Santo y el Corpus Christi. En la actualidad, por razones prácticas, puede trasladarse al domingo siguiente.
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