Arcediano
En sus orígenes era el más importante de los diáconos, un hombre de confianza de los obispos que tenía como cometido visitar a los enfermos y a los pobres.
A partir del siglo VIII, fue la persona que estaba al frente de un arcedianado, división territorial de una diócesis, en la que ejercían jurisdicción, en nombre del obispo, y se encargan de la disciplina eclesiástica.
No tenían funciones pastorales, propiamente dichas, sino judiciales y, de hecho, eran jueces ordinarios dentro de su territorio.
Fueron suprimidos por el Concilio de Trento, siendo sustituidos por los Vicarios Generales de las diócesis y, como recuerdo del pasado, el nombre de arcediano quedó vinculado a una dignidad de los cabildos catedralicios.
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