Ara
Piedra cuadrangular, consagrada por el obispo, que se colocaba en el centro de la mesa del altar y sobre la que se celebraba el Santo Sacrificio de la Misa.
El ara tenía una pequeña excavación, llamada sepulcro, donde se depositaban reliquias de mártires y se sellaba en el momento de su consagración.
En algunos altares mayores había un ara conocida como ara dignitatis en la que por privilegio pontificio sólo podían celebrar la Misa los sacerdotes que eran dignidades de la citada iglesia.
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