Apertio aurium
Dentro del rito del Bautismo, antes de las últimas reformas litúrgicas, el ministro del Sacramento, en el caso de ser sacerdote, mojaba con un poco de saliva las orejas del que iba a ser bautizado, pronunciando las palabras: «Ephatha, quod est aperire in odorem suavitatis».
Por otra parte, en el rito de iniciación de los catecúmenos, al pasar a ser electi, se sometían a tres escrutinios, el último de los cuales era el de la Apertio aurium, que representaba su apertura a la Fe y al buen olor de Cristo.
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