Antiguas Iglesias Orientales
Con este nombre se conoce a un grupo de Iglesias, diferente a las Iglesias Ortodoxas, que se separaron de la comunión con Roma mucho antes del Cisma de Oriente.
Fueron, de hecho, las primeras divisiones importantes de la Cristiandad y se produjeron a raíz de las definiciones dogmáticas aprobadas en los Concilios de Nicea (325), de Constantinopla (381) y Calcedonia (451).
Todas ellas discrepaban en aspectos dogmáticos relacionados con alguna de las tres Personas de la Santísima Trinidad.
El primer problema importante surgió con el arrianismo, una herejía mantenida por un sacerdote de Alejandría, llamado Arrio, que negaba la divinidad de Cristo. Se extendió rápidamente y llegó a España con los visigodos, arrianos, hasta la conversión de Recaredo. Esta doctrina fue condenada en el Concilio de Nicea y, a pesar de su expansión, desapareció a finales del siglo VII.
Menor importancia tuvieron los macedonianos que negaban la divinidad del Espíritu Santo y fueron condenados en el Concilio de Constantinopla de 381. Seguidores de Macedonio, obispo de Constantinopla se extinguieron con su fundador.
Distinto fue el caso del nestorianismo que planteó otro Patriarca de Constantinopla, Nestorio, el cual defendía la existencia de dos personas en Cristo, la divina y la humana, de manera que la Virgen María no era Madre de Dios, sino de Cristo en cuanto hombre. Condenado en el Concilio de Éfeso, el nestorianismo se extendió por Oriente y llegó hasta la India y China. Durante la dominación portuguesa, muchos nestorianos volvieron a la unidad con la Iglesia Católica, pero se mantuvieron pequeños grupos de fieles en los numerosos lugares en los que se había implantado, debido a su indudable vigor misionero. Hoy constituyen la Iglesia Asiria de Oriente.
Finalmente, se incluyen dentro de estas Antiguas Iglesias de Oriente a las Iglesias monofisitas que defienden la existencia de una sola naturaleza en Jesucristo, fruto de la unidad física entre la naturaleza humana y la divina. Son cuatro las iglesias monofisitas que han llegado hasta nuestros días: La Iglesia Armenia Apostólica, la Iglesia Copta Ortodoxa, la Iglesia Etíope Ortodoxa y la Iglesia Sirio Ortodoxa, las cuales nada tienen que ver con las Iglesias Ortodoxas dependientes del Patriarca de Constantinopla.
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