Anticristo
Es un personaje real que, antes de la parusía o segunda venida de Cristo, aparecerá en el mundo, acompañado del poder de Satanás, haciendo toda clase de milagros y prodigios con los que logrará imponer su dominio, sometiendo a la Iglesia a una terrible persecución. Muchos morirán en sus manos, entre los que, según una antigua tradición, se encontrarán los profetas Elías y Enoch, preservados de la muerte para consolar a los cristianos en aquellos terribles tiempos. Su poder no será muy duradero, pues será vencido por el poder de Dios y precipitado en el abismo junto con muchos de sus seguidores.
Sin embargo, la palabra «anticristo» solo aparece de forma explícita en las dos Cartas de San Juan, para referirse a la figura de quien, en la culminación de los siglos se enfrentará al poder de Jesucristo, pero también aplicando ese nombre a quienes negaban que Jesús era el Cristo, en definitiva los que se oponían a la verdad revelada de que era Hijo del Padre, «tampoco posee al Padre».
San Pablo refiere en la segunda Carta a los Tesalonicenses que «aparecerá el hombre del pecado, que debe perecer miserablemente, el cual, oponiéndose a Dios, se levantará encima de todo aquello que se llama Dios, hasta sentarse él mismo en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios» y en el capítulo 13 del Apocalipsis se precisan algunos detalles de lo que llama «la Bestia», relacionándola con el número 666, «la cifra de un hombre».
La ambigüedad de esa concepción y la dificultad a la hora de interpretar los textos del Apocalipsis, ha hecho que a lo largo de la historia se haya aplicado la denominación de anticristo a muchos de los perseguidores del Cristianismo o a personas que impulsaron sistemas políticos radicalmente opuestos al mensaje evangélico; no faltando los que llegaron a dar esa calificación al propio Papa.
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