Alfa y Omega
Son la primera y última letra del alfabeto griego con las que se quiere simbolizar la eternidad de Dios. Son la traducción de las correspondientes letras del alfabeto hebreo que, a su vez, son principio y fin de la palabra Emeth que significa «verdad». De ahí, que con ellas se representara a Dios, como ser eterno y perfección absoluta.
En el Antiguo Testamento, en palabras de Isaías, Dios se refiere a sí mismo como «Yo soy el primero y el último».
Por otra parte, en el primer capítulo del Apocalipsis se afirma que Dios «el alfa y el omega, el principio y el fin». Esta misma expresión aparece en otros dos capítulos en referencia directa a Jesucristo.
De ahí, que desde los primeros siglos del Cristianismo las letras alfa y omega fueran utilizadas como monograma de Cristo, frecuentemente asociadas a la Cruz, de cuyos brazos penden en muchas representaciones.
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