BLASFEMIA
En la acepción tradicional, el término blasfemia indica el dicho o el término injurioso o irreverente -generalmente trivial- referido a Dios o a las personas o realidades sagradas, que por consiguiente suena como una ofensa para el sentimiento religioso difundido en determinados ambientes o en determinadas épocas. La palabra se deriva del latín eclesiástico tardío, que empleaba a su vez el término griego blasphemía (= injuria).
La reflexión actual se muestra más sensible a la ofensa hecha contra el sentimiento religioso de los creyentes (no sólo cristianos) que a la ofensa hecha a la divinidad, ya que somos conscientes de que el Ser divino de Dios no puede verse afectado por manifestaciones de este género, a no ser en cuanto que son manifestaciones de pobreza espiritual y cultural humana y por tanto de sufrimiento. Se sabe además que en muchos casos el que blasfema, a pesar de demostrar su falta de madurez y de cultura, no está movido por la intención deliberada y primaria de ultrajar al propio Dios o a la propia religión. La costumbre de referirse de manera injuriosa o trivial a la divinidad es analizada también como instrumentos antropológico-culturales que conducen a adquisiciones importantes en cuestión de mentalidad religiosa. Esto no quita que la blasfemia constituya de todas formas un hecho existencialmente lamentable, tanto por parte de los creyentes como de los no creyentes.
Al mismo tiempo se va difundiendo hoy la idea de un posible contenido blasfemo - en sentido más amplio, pero quizás mucho más grave- de otras realidades o afirmaciones u opresiones (hechas a veces «en honor de Dios», más o menos de buena fe) que ultrajan a Dios y a la fe cristiana o al hecho religioso, a los ojos de creyentes y de no creyentes. L. Sebastiani Bibl.: F. Roberti, Blasfemia, en DTM, 143 144.BOLANDISTAS Este término, ligado al nombre del jesuita belga Jean Bolland ( 15961665), se refiere a una sociedad científica de padres jesuitas que tiene la finalidad de recoger y someter a examen crítico toda la literatura hagiográfica existente, completando lo que habían omitido los antiguos recopiladores, valorando las fuentes relativas a los santos que recuerdan los martirologios, distinguiendo los datos históricamente ciertos de los falsos y legendarios, reconstruyendo así la historia y la espiritualidad de los que la Iglesia reconoce como santos. Precursor de los bolandistas fue E. Rosweyde (1564-1629), Su herencia fue recogida por J Bolland, que modificó el plan inicial, perfeccionado posteriormente con la avuda de G. Henscken (1601-1681). J La publicación de las Acta sanctorum comenzó en 1643 con los dos tomos de santos de enero; no faltaron entonces los aplausos, incluso por parte protestante. Se pasó por varias vicisitudes y finalmente, en 1723, con la supresión de la Compañía de Jesús, se interrumpió esta imponente y preciosa actividad. La sociedad de los bolandistas se volvió a constituir entre el 18361838, y en 1845 salió el primer volumen de la nueva época. En 1882 comenzó la publicación de los Analecta BollandZana. En 1891 se añadió el Bulletin des publZcations agiographiques, También se publica desde 1886 una serie titulada SubsidZa HagiographZca.
M. Semeraro
Bibl.: G. D. Gordini, L’opera dei bollandisti e la loro metodologia, en AA, VV" Santita e agiografia, Génova 1991, 49-73; Bolandistas, en ERC, 1, 53-54.
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