Viuda
Las viudas vestían ropas sencillas (Gén 38,14.19). Si no tenían hijos, ordinariamente se volvían a casar, como ordenaba la ley del levirato, pero se alaba la permanencia en la viudez (Lc 2,36). Las viudas, los huérfanos, los extranjeros estaban amparados por la ley (Ex 22,21; Dt 10,18; 16,11.14). La primitiva Iglesia se cuidaba de las viudas (Act 6,1), que, por otra parte, constituían un estado con funciones específicas (1 Tiro 5,9-10). El Evangelio demuestra especial atención a las viudas (Mt 12,40-43; Lc 2,37; 7,12; 18,3-5; 20,47; 21,2-3).
E. M. N.
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