Terremoto
A la muerte (Mt 27,51.54) y a la resurrección de Jesucristo (Mt 28,2) acompaña un grande y sobrecogedor terremoto, como una señal externa del poder divino de Jesús. Su segunda venida, antes del fin del mundo, será también precedida de grandes terremotos (Mt 24,7; Mc 13,8; Lc 21,11).
E. M. N.
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