Siloé
Acueducto subterráneo, de medio kilómetro de largo y un metro de ancho, construido por Ezequías (hacia el año 700 a. de C.) para asegurar el agua a la ciudad de Jerusalén en caso de asedio y que llevaba el agua de la fuente de Gihon a la piscina llamada también de Siloé. Jesús curó a un ciego de nacimiento y le mandó a lavarse a la fuente de Siloé, que significa "enviado" (Jn 9,7), en lo que el evangelista encuentra un gran simbolismo: Jesucristo, el gran enviado del Padre (Jn 5,36), es la propia piscina; la fe en Jesucristo y la purificación en las aguas bautismales, las aguas vivas del Espíritu, nos limpian de todo pecado, nos hacen renacer a una vida nueva (Jn 3,5). Se ignora el emplazamiento de la torre de Siloé, a la que Jesucristo alude y en cuyo derrumbamiento perecieron 18 galileos (Lc 13,4). El pueblo de Siloé era considerado prácticamente como un barrio de Jerusalén, al Noroeste.
E. M. N.
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