Semana
Si bien siguen siendo oscuros sus orígenes, la existencia de la semana está atestiguada desde antiguo en el calendario hebreo. Es posible que la semana naciera como fracción del mes lunar, en relación con las cuatro fases de la luna. Con el tiempo, la semana se independizó del ciclo mensual e incluso anual y formó por sí sola una unidad independiente. Exceptuando el sábado (Mt 28,1; Mc 16,2.9; Lc 18,12; 24,1; Jn 20,1.19), los demás días de la semana carecían de nombre propio y se los designaba simplemente con el número ordinal. Partiendo del día siguiente al sábado, se decía primer día, segundo día, tercer día, etc., de la semana. Más tarde, al día sexto se llamó "parasceve" o preparación del sábado (Mt 27,62; Mc 15,42; Lc 23,54; Jn 19,14.31.42).
E. M. N.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.