Sed
Jesucristo habla de la sed física, como la que él mismo pasó en su vida (Jn 4,7) y en la cruz (Jn 19,26), para enseñarnos que dar de beber al sediento, es decir, vivir de una manera práctica la caridad, será lo que decida la sentencia final de cada hombre; para enseñarnos también que El se identifica con todos los pobres y los necesitados (Mt 25,35-44). Habla también de la sed en sentido metafórico: él es el agua viva, la única capaz de saciar la insaciable sed que el hombre tiene, porque es, en sí misma y en el que la bebe, manantial inagotable de vida eterna (Jn 4,13-15; 6,35; 7,37). Llama, por fin, bienaventurados a todos los que tienen hambre y sed de justicia, es decir, los que desean ardientemente cumplir la voluntad de Dios y que se implante la justicia en el mundo (Mt 5,6).
E. M. N.
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